Siempre he esperado que fuera hombre. Es sin decir entonces, que soy mujer. Me acuerdo cuando era niña, de seis o siete años, estaba en el baño de mi hermano intentando de orinar como varón. La resulta fue un desastre y huye de la escena pensando que iba a tener que trabajar más duro para alcanzar mejores resultados. Evidentemente, nunca lo realicé.

Cambié mi plan, en aquel entonces, y decidí que iba a transformarme en hombre o marimacho por imitar lo que hacían ellos a diario (salvo las aspectos corporales del baño). Decidí que en vez de estar en la casa con mi madre y hermana mayor arreglando la casa, estará afuera con mi padre o mi hermana en una gran aventura. Por eso, pasé mi juventud, por una parte, en el bosque al otro lado de la calle enfrente de nuestra casa (vivíamos en el sur de Alabama) columpiando de árbol en árbol con mi hermano y por otra parte, en nuestra propriedad haciendo la tarea de la casa con mi padre.

Los fines de semanas, cuando estaba a casa mi padre, siempre estaba a su lado. Me acuerdo de un día, debajo de la casa, en el que reparabamos la tubería. Me acuerdo que nos estabamos deslizando en el polvo, boca arriba, hablando de tal y cual, como los varones suelen hacer.

También me acuerdo de los días en los que mi padre y yo estabamos en su camion conduciendo hacia un destino, que ya no me acuerdo, escuchando a la música country; yo fingiendo que sabía las palabras.

Sim embargo, siempre había una lucha entre yo y mi hermano sobre una cosa: quién podía ir con mi padre a cazar. Cada vez que se fue, solo se permitía traer uno de nosotros y más que nada, fue mi hermano que ganó la invitación (solo por el hecho de ser varon). Me acuerdo que mis padres siempre me estaban diciendo en una manera no muy convincente : <>. Mi madre siempre añadó : <> Cada explicación era para intentar convencerme quedarme en casa con las mujeres y muchas veces tuve que hacerlo. Me acuerdo mucho el sentido de tener un corazon completamente roto. continuará